Las lecciones que guardo en el corazón
A pesar de todo, hoy no quiero recordarte desde la tristeza del adiós. En su lugar, prefiero enfocarme en la gratitud por todo lo que me diste. Me enseñaste a caminar siempre con la frente en alto. Asimismo, aprendí de ti a sonreír a pesar de las tormentas cotidianas. Tu ejemplo me ayuda a tener fe cuando el panorama se vuelve gris.
Ciertamente, cada valor que practico es un reflejo de tu crianza. La fuerza con la que me levanto viene de tu gran ejemplo. De igual manera, te veo en los pequeños detalles diarios del hogar. Estás presente en el olor del café por la mañana. Incluso te escucho en las frases tuyas que repito sin darme cuenta. Esa paciencia que me brota del pecho la heredé de ti.








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