
Hay ausencias que se mudan al cuerpo en forma de un suspiro eterno. Por lo tanto, perder a una madre se convierte en uno de los dolores más profundos que existen. Sin embargo, con el paso del tiempo descubrimos una verdad muy reconfortante. El amor maternal nunca termina con la partida física. Al contrario, este sentimiento se transforma, se eleva y permanece como un refugio seguro dentro de nuestra alma.
Por esta razón, hoy quiero escribir una carta al cielo para mamá. Este es un mensaje de amor dedicado a ti, que me cuidas desde el firmamento.







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