El peso de tu ausencia en mis días
Querida mamá:
Hoy me detuve un momento a mirar las estrellas. Entonces, tu hermoso recuerdo inundó mi mente de forma inmediata. Es verdad que hay días en los que tu ausencia se siente un poco más pesada. Por eso, daría lo que fuera por escuchar tu voz llamándome una vez más. Además, extraño sentir la calidez de tus manos y refugiarme en tus abrazos sanadores.
En primer lugar, me haces mucha falta para caminar por la vida. Extraño tu sabiduría para guiarme en los momentos de duda. También recuerdo cómo tu risa llenaba todos los espacios vacíos de la casa. Tenías una capacidad única para hacerme sentir seguro. Así pues, me tomó tiempo comprender que tu partida no significaba soledad. Te llevaste una parte de mí, pero me dejaste toda tu esencia.
«No hay distancia, ni siquiera la del cielo, que pueda apagar la luz del amor que sembraste en mi vida.»








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